Es duro

Es duro

Abre los ojos con las primeras luces. Las cadenas montañosas parecen una mujer robusta y tranquila durmiendo de lado después de una noche de amor. Una suave brisa, satisfecha de sí misma, mueve la tela de su tienda. La hincha, la agita, como un vientre cálido. Sube y baja.

Con la punta de la lengua toca ahora el hueco de la palma de su mano izquierda, el punto más interno de la palma. Le da la sensación de estar tocando un pezón suave, duro. De “El mismo mar” pag. 25 Ediciones Siruela 1999 Versión de Raquel García Lozano