Pero cómo

Pero cómo

Abandonarla, dices, es fácil decirlo, abandonarla como un piloto de combate que abandona un avión sin control o en llamas. ¿Pero cómo se salta de un avión caído, hecho pedazos y oxidado o hundido en las profundidades del mar?

De “El mismo mar” pag. 197 Ediciones Siruela 1999 Versión de Raquel García Lozano