Una flecha atrapada en un arco tensado: él recuerda el contorno de sus muslos. Adivina el movimiento de sus caderas hacia él. Se contiene. Sale del saco de dormir. Respira a pleno pulmón el aire de nieve. La niebla pálida, diáfana y lechosa se va retirando, una fina túnica sobre las curva de la montaña.
De “El mismo mar” pag. 26 Ediciones Siruela 1999 Versión de Raquel García Lozano