Hay en la intimidad un límite sagrado Que trasponer no puede aun la pasión más loca Siquiera si el amor el corazón desgarra Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.
La amistad nada puede, nada pueden los años De vuelos elevados, de llameante dicha, Cuando es el alma libre y no la vence La dulce languidez del goce y la lascivia.
Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas, Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza. ¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón No late a ritmo debajo de tu diestra?
Versión de María Teresa León