No quise detenerte pensaste que era el viento fa fuerza de gravedad que te empujaba
Y era el impulso mío la sed de lo que parte
Bien puede ser el sol tras la montaña o la montaña en sombra desteñida la ciudad que se esfuma en la ventana la estela en barco convertida el olor de los muelles la hora cero la caída del Dios que nos levanta
La dulzura de las manos solas la mancha en los pañuelos blancos
No quise detenerte me gustabas por agua
Llévate el lobo azul Déjame el lila pálido