Lunas que caían a pedazos descolgadas del cielo lunas nuevas no vistas nunca Lunas llenas a ratos me inundaron la garganta de llanto
Lunas Siempre fueron lunas
A dónde ha ido todo? Qué viento de cuarenta años borró tu carne de mi carne?
Ariosto envió a Orlando el Furioso a buscar su sanidad mental a ese lugar lechoso donde uno encuentra todo lo que se pierde en la tierra/
A dónde iré a buscar yo el calor de las noches la lluvia tibia las cenas de sopa de fideos? Nos comimos la luna a pedazos Casi duró cuatro años
De “El Fin de los Mitos y los Sueños”