La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo y abraza al perro antes de abrirse al sueño. Luna sobre la piel piel de sirena Sueños desportillados amaneceres blancos Se estira, lee lo que escriben sus amigos los ama tanto los ama a todos El penacho del volcán le avisa que hay viento norte A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana de diez metros de largo su vientre está dormido Las sábanas son frescas La ciudad gime La mujer sueña