Con el consentimiento de la nieve caminaré despacio.
Alguien habrá que espere junto al fuego y yo, que estaré ciega por el frío, haré paradas breves, sacudiré el paraguas y empezaré de nuevo.
El único secreto es no sentirse inmensamente lleno de verdades. No aceptar nunca las invitaciones que la neblina sugiere al anidar con sus disfraces de paisaje feliz, de grandes sueños.
Alguien habrá que diga, se ha perdido, alguien saldrá a buscarme, y llevará el calor de una botella donde podré mandarte este mensaje. De “Los días gemelos” 1997