Vuelve a soñar que en tus pies te caben mis zapatos.
No le temas al tiempo que has pasado sin rozarte con mi sombra.
Tu cárcel de palabras no me importa, mis zapatos están llenos de ti, me perteneces cada vez que camino por tu memoria suicida de amante condenado al desamor perpetuo.
Vuelve a soñar que soy yo la que te mira en el espejo del baño, y tu abrazo me hace ser idéntica a ti.
No le temas al tiempo que dejaste pasar cada vez que mis labios evocaban tu rastro de pequeño secreto guardado en un reloj con forma de juguete.
Vuelve a soñar que nos cruzamos en un desierto lleno de lagartijas y aguacates, y las mañanitas se transforman en nuestro último baile.
Vuelve a soñarme ahora que ya eres viejo y me atrevo a buscarte sin pedirte permiso porque fuiste mi cuerpo ya mi también me duelen tus cadenas. De “Compañera de celda” 2006