Para Martín López- Vega
Seremos niños cuando la muerte roce el quinto cielo. Querremos abrazarnos a la risa que deja la inocencia en los tejados.
Maullidos de gato que planean tomar el territorio de las sombras. Y nosotros debatiéndonos entre un intento por volar y un anhelo enfermizo por querer escapar de nuestro propio cuerpo.
Seremos niños olvidando el olor que dejan los adultos, el rastro de sus miedos atado a las desgracias de las vidas ajenas.
La vejez será el eco de los acantilados, murmullo de cisternas bebiéndose el silencio de la noche. Seremos niños buenos en ataúdes blancos y trenzaremos sueños humedeciendo el mimbre en las aguas termales de los cuentos de hadas.
De “Compañera de celda” 2006