Quedarme en casa...

Quedarme en casa…

Quedarme en casa, sumergida en los pliegues de las horas, y no esperar a nadie.

Que los ojos escuchen y se olviden del mundo.

Que me arrope el silencio y respire en mi nuca su suave indiferencia.

Que vivir sea esto, sin palabras de aguja ni rodillas de llanto,

con el tiempo desnudo al borde de la cama y mi boca dormida en su tímido beso.

De “Los días gemelos” 1997