Invitatorio

Invitatorio

“No te contemples en la muerte; deja que tu imagen sea llevada por las aguas que corren” Marcel Schwob

No hay cortejo comparable para ti, alma melancólica, a esta multitud de ecos silenciados, galería monótona que la quietud repite y obstinada refleja sus trastornados ritmos. Y la muerte está ahí, en el espejo que divulga las voces de las aguas, en esa luna inerte donde la menta asoma tiritando, mientras que entre los dientes las culebras son besos, y en la inmóvil tristeza, el frío, de sus parques, traza la geometría. Y el tinte de tu rostro se hace pálido y verde. Pero si alguna vez quieres sobrepasar, desgarrar la cruel lámina y clavar el gladiolo en la caverna húmeda del espejo, te arrastraré a la danza delirante que en un instante alberga mil figuras distintas, podré decirte cómo derrochar la belleza en la noche magnífica, incendiándola, a usar los diccionarios como libros de música, orquesta fugitiva para esta insurrección, esta brillante fiesta que en tu obsequio preparo. Pues sentir es el prodigio único que me alerta y preocupa, y la audacia, como un tenaz diamante rasgando las ventanas, la joya y homenaje que prefiero. Llámame pues si rompes esa fronda sombría del espejo, si has llegado al final hasta el papel de plata, de repente arañado, si tu rostro al cristal desampara y con agudo estruendo se desprende. No siempre hay que creer lo que el espejo dice. Tu rostro verdadero puede ser cualquier máscara.

De Indicios vehementes 1985