Por qué mi carne no te quiere verbo, por qué no te conjuga, por qué no te reparte, por qué desde las tapias no saltan buganvillas con tus significados y en miradas de azogue que no reverbera el sol dando de ti noticia, ni se destapan cajas con tu música y su claro propósito, y ningún diccionario ajeno te interpreta. Por qué, por qué, Amor mío, eres mapa ilegible, flecha desorientada, regalo ensimismado en su intacto envoltorio, palabra indivisible que nace y muere en mí.