La mariposa filosófica Se posa en la estrella rosa Y forma así una ventana del infierno El hombre enmascarado está siempre de pie ante la mujer desnuda Cuyos cabellos resbalan lo mismo que de mañana la luz de un farol que han olvidado apagar Los sabios muebles preparan la pieza que hace juegos de manos Con sus rosetones Sus rayos de sol circulares Sus moliendas de vidrio En cuyo interior azulea un cielo con precisión En memoria del pecho inimitable Ahora la nube de un jardín pasa por encima de la cabeza del hombre que acaba de sentarse Parte por la mitad a la mujer de busto mágico y ojos de Parma Es la hora en que el oso boreal con gesto de gran inteligencia Se estira y da cuenta de un día Al otro lado la lluvia se encabrita sobre los bulevares de una gran ciudad La lluvia entre la niebla con regueros de sol sobre las flores rojas La lluvia y el diávolo de los viejos tiempos Las piernas bajo la nube frutal rodean el invernadero Sólo se percibe el pulso de una mano muy blanca representado por dos minúsculas alas El balancín de la ausencia oscila entre las cuatro paredes Hendiendo las cabezas De donde se escapan bandadas de reyes que en seguida se hacen la guerra Hasta que el eclipse oriental Turquesa en el fondo de las tazas Descubre el lecho equilateral de sábanas color de esas flores llamadas bola de nieve Los veladores deliciosos las cortinas rasgadas Al alcance de un librito con estas palabras estampadas No hay mañana Cuyo autor lleva un nombre extraño En la oscura señalización terrestre Versión de Manuel Álvarez Ortega
La casa de Yves Tanguy Donde se entra sólo de noche
Con la lámpara-tempestad
Afuera el país transparente Un adivino en su elemento
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve
Y la tela estampada del cielo -Vamos, lo sobrenatural al suelo
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve Con todas las estrellas del infierno
Hecha de lazos y jambajes Color de cangrejo en el oleaje
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve Con todas las estrellas del infierno Con los tranvías delirantes retenidos sólo por sus cables
El espacio encadenado, el tiempo disminuido Ariana en su aposento-cofrecillo
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve Con todas las estrellas del infierno Con los tranvías delirantes retenidos sólo por sus cables Con las crines sin fin del argonauta
El servicio está a cargo de falenas Que se cubren los ojos con telas
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve Con todas las estrellas del infierno Con los tranvías delirantes retenidos sólo por sus cables Con las crines sin fin del argonauta Con el moblaje fulgurante del desierto
Allí Se mata allí se cura Y sin tapujos se conspira
Con la lámpara-tempestad Con el aserradero tan laborioso que ya no se lo ve Con todas las estrellas del infierno Con los tranvías delirantes retenidos sólo por sus cables Con las crines sin fin del argonauta Con el moblaje fulgurante del desierto Con las señales que intercambian los amantes desde lejos
Ésa es la casa de Yves Tanguy.
De “Poèmes” Versión de Aldo Pellegrini