Nudo de espejos

Nudo de espejos

Las bellas ventanas abiertas y cerradas Suspendidas de los labios del día Las bellas ventanas en camisa Las bellas ventanas de cabellos de fuego en la noche negra Las bellas ventanas de gritos de alarma y de besos Encima de mí debajo de mí detrás de mí están menos que en mí En donde sólo forman un único cristal azul como los trigos Un diamante divisible en tantos diamantes como se necesitarían para bañar a todos los bengalíes Y las estaciones que no son cuatro sino quince o dieciséis En mí entre las cuales está aquella en donde el metal florece Aquella cuya sonrisa es tenue como un encaje Aquella cuyo rocío al atardecer une las mujeres y las piedras Las estaciones luminosas como el interior de una manzana de la que se hubiera desprendido un trozo O como un barrio excéntrico habitado por seres que están en combinación con el viento O como el viento del espíritu que de noche hierra de pájaros sin límites a los caballos con ollares de álgebra O como la fórmula

Tintura de pasionaria {aa 50 cent. cúbicos Tintura de majuelo {aa 50 cent. cúbicos

Tintura de muérdago 5 cent. cúbicos Tintura de escila 3 cent. cúbicos

que combate el ruido del galope

Las estaciones rehacen malla a malla su red que resplandece con el agua viva de mis ojos Y en esa red todo lo que he visto es la espiral de una fabulosa caracola Que me recuerda la ejecución en recinto cerrado del emperador Maximiliano Y todo lo que he amado es la rama más alta del árbol de coral que será fulminado Es la estilográfica del reloj de sol a las doce en punto de la noche Lo que conozco bien lo que conozco tan poco que préstame tus garras viejo delirio Para alzarme con mi corazón a lo largo de la catarata Los aeronautas hablan de la eflorescencia del aire en invierno

Versión de Manuel Álvarez Ortega