Sueño que te veo superpuesta indefinidamente a ti misma Estás sentada sobre el alto taburete de coral Delante de tu espejo siempre en su cuarto creciente Dos dedos sobre el ala de agua del peine Y al mismo tiempo Regresas de un viaje te quedas la última en la gruta Resumante de relámpagos No me reconoces Estás tendida en el lecho te despiertas o te duermes Te despiertas donde te dormistes o en cualquier otra parte Estás desnuda todavía rebota la bala de saúco Mil balas de saúco murmuran sobre ti Tan ligeras que en cada instante tú las ignoras Tu aliento tu sangre salvados de la loca juglaría del aire Atraviesas la calle los coches que sobre ti se lanzan no son más que sombras Y la misma Niña Presa en un fuelle de lentejuelas Saltas a la comba Bastante tiempo para que aparezca en lo alto de la escalera invisible La única mariposa verde que frecuenta las cimas de Asia Acaricio todo lo que fue tuyo En todo lo que debe serlo aún Oigo silbar melodiosamente Tus brazos innumerables Serpiente única en todos los árboles Tus brazos en cuyo centro gira el cristal de la rosa de los vientos Mi fuente viva de Sivas Versión de Manuel Álvarez Ortega