Para Rafael Espejo
Rebuscas en los libros con un extraño afán de jardinera. Delicada y ansiosa, de perfil me pareces distinta cuando curvas las rodillas y se tensan tus muslos debajo del vaquero. Muerte lenta contemplar, sin tocado, el pequeño tatuaje en tu cintura. Será mejor sufrir que describir los pechos: ¿quién se atreve a cruzar los toboganes que unen la palabra con su tema?
Así que huyo y finjo distracción. Si volvieras la vista a quien te escribe desaparecerías, y es demasiado pronto. Sigue leyendo, Claudia. Haces bien en amarte.
Iluminación
El alma existe. Y huele a sales y calor, lleva un silbido impuro, arde como la menta y se pliega y se ciñe a tu vientre.