Necesito la carne para amarte, la carne enamorada, pero no más allá de la tumba sino contra la tumba. Tendido entre nosotros el temor ha vencido su insomnio y se remansa. ¿Qué pensará la muerte ante la fiesta? ¿Pierde la compostura, suspende sus trabajos?
¡Antídoto, entusiasmo, derríbale las leyes, ofrécele estos pechos de artesana que señalan el norte y piden viaje! Es lógico perderse, los guías se equivocan. A veces el destino es blando y tibio y mueve dos remos terrenales que remontan la risa hasta el principio, hasta el punto final de los comienzos.