Ropajes

Ropajes

Decirte que te amo es una historia de mustias obviedades. Sería preferible que leyeses amores novedosos, canciones que mitiguen por las noches tus raptos de inocencia.

Mis trajes de soldado no son más que miedo a la batalla. Y peores mis trajes de turista, como si la aventura de las calles pudiera seducirme. Por si no lo sabías nunca logré emigrar, sigo habitando en sábanas, las mismas que humedecí de niño cuando aún no te amaba y todavía no había mojado tus sábanas. Mi única destreza es protegerme.

Decirte que me ames es un pleito de lenguajes más hábiles que el mío. No sé nada de espejos, no entiendo una sonata, callar es la virtud que no merezco. Ojalá te bastasen las delicias de los mundos y las tardes que no me pertenecen. Decir te amo suele ser asunto de obvias melancolías.