El libro, tras la duna III

El libro, tras la duna III

Allí, en aquella parte del libro que se abre de la memoria mía, oigo un rumor de arboledas, un barranco interpuesto entre laderas altas en las que recorría las piedras, las veredas, la tarde en la que, solo, me alejé de la casa y grabé en una piedra, bajo los cielos cómplices, la inicial de mi nombre para dejar señal del nombre y su secreto.

Y los cielos copiaban el color de la tierra.