Rosa carnal del risco, oscuro nudo de pétalos que abrazan los soles y las lunas y los aires que soplan desde el mar atezado, animal que reposa: mira pasar a un niño.
Tú que fuiste mirada y que gobiernas las horas y los días y las noches en lo invisible que renace, mira a un niño abandonar tu paraje aterido.
Míralo despoblar tu reino absorto, dejar tu compañía para siempre, el grácil contubernio. Un niño deja el exento país entre el gorrión y el góngaro. * * * * *