¿Era Sirio o Capella, Vega o Pólux?
Cuántas veces la vi temblar, arriba, tras las montañas que tomaba la espesura nocturna, entre las hojas vibrátiles de abril, o echado yo, las manos en la nuca, por la arena de agosto, sobre la lenta duna que aún guardaba el calor, y cuántas veces quise penetrar por su nombre en el secreto silabario del cielo, y saber la palabra que escribían las luminarias renacientes, claro secreto escrito en el fulgor supremo, en la curva estelar del cielo tembloroso.