Fluye, fluye sin fin, oh tejido invasor, oh red que ciernes. Fluye secamente de toda ausencia oscura. Fluid, rayos ex- tensos, sobre los arenales. Salid densamente de la ausen- cia, sed, ahí, llamas en el trono del ojo. Oigo como un mur- mullo en las dunas del fondo y aún no hay hojas ni pasos ni pensamientos en los pasajes del espacio sediento. Que venga rumor de fibras y de lacas en la hora altiva sobre los médanos. Ahí están los maderos, los corchos y las planchas de cobre bajo el cielo segmentado y rodante, y las olas, y el polvo; también ellos te aguardan. Da, luz, tu paso entero. Llégate hasta la lengua que jadea. Sé el agua de esta nada.
De “Tinta” 1981