Adonde tú por aire claro vas, en sombra yo, o en hojarasca breve, te he seguido. Yo mismo sombra soy de ti. Y no puedes tú notar que yo te siga, yo, callado tras de ti, lumbre contigo o nieve de tu mano. Y veo tu mirar, mas siempre esquivo, oscuro y amoroso, en huertos altos que tú para tu amor los cercas. Fuentes, aves, la reja de la casa sueño ser yo, la claridad, su vuelo limpio, el aire entre los hierros. Pero tú, a mi través, cuando me miras, creo que estás mirando a otro, de no verme. Y ya la fuente, el ave, las espadas de la verja no son nada. La tarde su rosa le retira al vaso. Pétalos sólo, los continentes que parecen sobre la mesa, a ti te los ofrezco, te envío su gobierno y yo, la sombra. “Las tradiciones” 1982