Al final de la tarde...

Al final de la tarde…

Al final de la tarde las últimas estelas se detienen en la pared de cal, accidentes, cenizas. En los ojos entonces los paisajes suenan como lacados y hasta parecen lágrimas, tan suavemente llegan.

Hablo de mí porque temo a la muerte desnuda de las cosas y que la muerte venga a esta azotea a quedarse en la calma y el silencioso valle.

Como en su vaso el té moruno y verde o el viejo libro que abierto está a su lado han conseguido ser dueños de su quietud, y en su quietud igualarse a los astros que van en vastas órbitas,

como ese viejo libro y ese vaso de té, recuerda este lugar y este momento. Un día llegará en que te preguntes ¿de ti, de mí, qué fue de todo aquello?, y de los ojos ya no vendrán palabras.

“Junto al agua” 1980