Dicen, mi amor, que es imposible hacer versos de amor feliz, de enamorado, que sólo lo perdido o no alcanzado se canta en la poesía, el padecer
olvido o el sufrimiento de volver al recuerdo de todo lo pasado. Unas veces la sed de lo vedado; otras, el vino del amargo ayer.
No hagas caso, mi amor, habladurías. Contigo todas mis melancolías son ramas escarchadas en anís
donde se posa un pájaro de nieve. Escúchale cantar tan hondo y breve. Que no te engañe su plumaje gris. “Acaso una verdad” 1993