El río

El río

Para mí qué encanto tiene un río con barcas en la orilla. Estarse junto al agua y ver correr voluptuosas nubes en su ancho caudal. Hacerse un sitio allí, en la maleza azulada, un hueco donde ver cómo es cosa de poco nuestra vida y no ser vistos. Y mirar las barcas tensando y destensando una cuerda de esparto en la verde corriente, con el agua de la lluvia pudriéndose en sus tablas. Esperar la tormenta y contemplar el cielo vagabundo y morado. Oír el ruido de gotas en el río, sus castillos como timbales delicados. Y pensar, si se puede, en quien amamos mucho o si entonces no amamos, no pensar, no pensar, no pensar. Y volver nuestros ojos a ese mudo transcurso, y vacíos quedar sin que sepamos cuánto tiene de sueño el frío y el dolor y esas barcas sin gente chocando unas con otras o si podemos despertar un día. De “La vida fácil” 1985