Violeta de la tarde, abejorro amarillo que zumba en el espejo de la poza del río.
Las horas verdenegras las pasan los mosquitos haciendo y deshaciendo sobre el agua su ovillo.
Todo parece hecho por obra del Destino, lo que se pierde en flautas, lo que se pierde en pitos.
En el manzano juzga un abejorro fino. “La vida fácil” 1985