He muerto ya, paisaje que yo he amado tantas veces aquí, rincón del alma. Una vez más vengo por verte. A un lado, encinares y olivos, y la calma
de ver, al otro, olivos y encinares. Algunos caserones con jardines llenos de ortigas ya, viejos lagares con aspecto de viejos polvorines.
Un camino con olmos en hilera, una majada, una almazara en ruinas, musical, perezosa, la palmera, y un Gredos azulado entre neblinas.
Nada de cuanto miro está en mis ojos ni el olor del jazmín lo lleva el viento. He muerto ya. Contempla mis despojos: te dejo este paisaje en testamento. “Acaso una verdad” 1993