Tiempo del aire

Tiempo del aire

Miro pasar los barcos y oigo el ruido de sus viejos motores como tu corazón, lejano. Oscilan las linternas de los mástiles, son líneas en el agua las rosas de los vientos. Nada deseo sino ver la costa que se pierde a lo lejos. Nada sentir, sino sentir los ácidos olores de este mar, el amarillo yodo y el brillar de las algas mezclados por la noche. Nada amar, cegar hasta cegarse de oscuridad los ojos y de amor.

Pasan los viejos barcos, brama el tiempo del aire y las torres que pueden ver desde el otro lado, sombrías, solitarias, se asemejan a las que vemos allí, perdidas flores, semillas de luz aventadas en el mar. Todos los puertos son el mismo, uno y el mismo, donde cantan las brumas y una ciudad se apaga y un estrecho, sin que nunca sepamos si vamos, si venimos o si estaremos siempre.

“Junto al agua” 1980