Cuba, flotante línea suspendida en la punta del agua sin sosiego; llama en el centro de su propio fuego, roja al viento la túnica encendida.
Cuba, de amor extiendes tu medida y la sombra sepulta su astro ciego: tu sangre, ardiente luz, es dulce riego para alzar el tamaño de la vida.
Marítima y frutal, solar y sola, las olas que establecen tu corola forman, Cuba, coraza a tu alegría.
Y en tu carrera de canción y espuma deslumbra a la mirada entre la bruma el fulgor con que en ti florece el día.