Sigo, Amor, con mi júbilo sin bridas por senderos de mieles tu carrera, viajando con tu llama y tus heridas desde el justo contorno de tu esfera.
El pulso tengo de innombrables vidas en tu perfil sesgado a tu manera como tu fortaleza tiene asidas las campanas al sol de mi bandera.
Por una eterna acariciada llega desnuda y limpia tu figura al filo de mi luz enamorada,
y en la ventana azul de mi ventura tu beso, Amor, tu voz y tu mirada velando mi desvelo de ternura.