Las sombras van cayendo como un regalo de los dioses...

Las sombras van cayendo como un regalo de los dioses…

Las sombras van cayendo como un regalo de los dioses, el más generoso, pues son de sus incorruptibles cuerpos y de sus almas inmortales imagen; y no nos piden nada a cambio de este espejo en el que todo encuentra su unidad de nuevo, es otra vez, y cada vez, como un latido hecho de movimiento y de quietud, el puro pensamiento que se esconde de sí mismo, acosado por la luz.