No te asomes

No te asomes

a ese jardín… No te asomes a ese jardín ni quieras descubrir sus rosas. Mueren tras ese idéntico perfume, igual color, y la sed llena el vaso.

No te acerques a ese jardín si quieres que aún existas y que tu amor de siglos no se apague, y si amas la esperanza.

Déjalas bajo el sol: búscate dentro esa otra cosa que renace y muere, esa flor que sospechas que hay en ti, esa rosa que fue, pasó, nunca hubo rosas.