Cuerpo de la mujer, claro como un sollozo que fulgura en la noche de granates dormidos, zona de la esperanza, reseda del reposo, hacia tus brazos van trémulos los sentidos.
Cuerpo de la mujer, país de la alegría que adivinamos con un deleite jocundo desde tus hombros sube su marejada el día y de ola en ola crea cada mañana el mundo.
Cuerpo de la mujer, leche y luz en las venas; aureola del tiempo, visión de las escenas del pasado, de hoy… tú sabes sonreír.
En ti cantan los árboles, los arroyos, las rosas. Como el paso de un niño maravillas las cosas. ¡Y si eras como Dios no debieras morir!