Soledad

Soledad

¡Otra vez solo! Agita la muerte sus anillos… Yo la tenía cerca como una trizadura del corazón. Y era mi único regocijo sentirla andar, reír. Mi alma ya no la busca…

Se fue de mí. No pudo mi red echada al día tomarla toda. Huyó tan lejos de mis alas que al conversar conmigo yo la siento perdida y sólo me consuela el pensar que fue amada.

Era el único orgullo quererla en el reposo. Para sentirla más vivía en el silencio y corría a lo largo de sus ojos como un infante que tuviera miedo.

Yo la sorprendí que estaba lejos siempre que a mí no me quería, ni al sol ni a la montaña. Estaba más lejana que la muerte… ¡pero yo amaba su perfil de lágrima!