El baile

El baile

Porque tu pie no es árbol, sino vuelo, paloma desmandada, extenso ramo, la nota más viajera a tu reclamo solucionó lo grávido del suelo.

Porque tu pie volaba por el cielo con peso de sonoro miligramo, la nota más viajera, como un gamo, buscó lo forestal del violoncelo.

Y, entonces, fue la música. El Danubio sonaba por un vals, y un gnomo rubio danzaba entre los vuelos del vestido.

Tu pie giró al impulso de la orquesta, y en los bosques de Viena una ballesta fue preparada para herir lo herido.