El poeta recuerda un 23 de abril

El poeta recuerda un 23 de abril

Si no fueses así, tan miniatura, tan proyecto de madre o tan semilla, si fueses ya mujer y no chiquilla, cimientos de lejana arquitectura…

Si no fueses así, si tu cintura fuese ya como un pozo, y tu mejilla, hoy tan niña y sin polen, tan sencilla, tuviese más aroma que frescura…

Si no fueses tan breve, tan pequeña, hasta tus brazos fuera mi navío buscándole a tu cuerpo el abordaje.

Buscándole a tus ojos esa enseña con el más puro amor, donde el rocío juega a sentirse hoguera bajo el traje.

En un lago asustado se confía…

En un lago asustado se confía la exacta cuadratura de tu nieve y, ya un espejo rosa, roza leve la leve forma de tu geografía.

Por saber tu jersey topografía asoma en dos colinas lo más breve; lo más punzante, donde no se atreve un alfiler a ser fotografía.

Y debajo, ciñendo tu cintura, tu cuerpo sometió a la arquitectura lo más desconocido del rocío.

Debajo, acampanándose en la tela, lo más rosado de la duermevela y un claro arroyo convertido en río.