En un lago asustado...

En un lago asustado…

En un lago asustado se confía la exacta cuadratura de tu nieve y, ya un espejo rosa, roza leve la leve forma de tu geografía.

Por saber tu jersey topografía asoma en dos colinas lo más breve; lo más punzante, donde no se atreve un alfiler a ser fotografía.

Y debajo, ciñendo tu cintura, tu cuerpo sometió a la arquitectura lo más desconocido del rocío.

Debajo, acampanándose en la tela, lo más rosado de la duermevela y un claro arroyo convertido en río.

Eres un atlas. Van las cordilleras sobre ti, mi Janine. Aguzanieves cruzan tus pechos de pavor, de breves brasas donde se encienden las hogueras.

Te cruza el rubio Sena. Torrenteras nacen de ti, regatos de tus nieves; aguas redondas, olas como leves andarríos volando tus riberas.

Tu cuerpo un archipiélago. Tus manos el duro mar, los mares océanos camino de unas islas escondidas.

Y tus brazos las costas, litorales. Playas donde los besos veniales aprenden a nadar sin salvavidas.