Por ser tu boca tanta, tan segura, y abril tan loco y poco recatado, yo llegué hasta tu labio desbocado en busca de tu boca y su aventura.
Y te probé la miel, y su dulzura dejó mi labio rojo tan manchado, que mi pañuelo luce hoy un bordado envidia de la aguja y la costura.
Por ser tu boca tanta y tan esquiva, se bordó tu inicial en mi pañuelo con “B” de beso y letras en cursiva.
Y ahora es como un pájaro. Su vuelo lleva una mancha roja en carne viva subiendo hacia los aires, hacia el cielo.