Ola feliz

Ola feliz

Suena este mar, tu corazón, bajo la piel. Bello el reloj, se mueve . Anda del seno tu lugar. Potro en la nieve, se hace nuca su belfo. Come de la bandeja blanca de las sienes. Muere de delgadez. Y es ave, relámpago concéntrico con peces hechos música, luz, bolsa obediente del diapasón. Feliz más que una playa, acude al vientre, Edifica del agua la esbeltez. Allí te crece como un inmenso pájaro. Y distiende alas de olor sobre el cantil, te bebe la piedra transparente del cuerpo. Después, yedra invisible, baja hasta el pie. Jinete, torre en el cuero juvenil, tambor de lo turgente, cede su forma a la presión. Sonoro resplandece. Te late en las paredes de la carne que beso. Se convierte en ruido de unos bosques, en rostros de violines que pulsan de ese alegre sitio del sol. Y así la noche emerge solícita. A tus manos, que hablan en la sombra su celeste palabra. Su situación de fiebre y de jardín. Su fuerte voz. Y así mientras conoce, la boca vibra, enciende su tacto. Llega al hombro con presencia de río, pone caricia y redes a la virtud. Transita entre los sauces y el aire adolescente que amo, fruto interior silvestre. Cuerpo tuyo que canta. Y aventa de mis dedos respiración de mieses.