Ese lugar que tienes, cielito lindo, entre las piernas, ese lugar tan íntimo y querido, es un lugar común.
Por lo citado y por lo concurrido.
Al fin, nada me importa: me gusta en cualquier caso.
Pero hay algo que intriga.
¿Cómo solar tan diminuto puede ser compartido por una población tan numerosa? ¿Qué estatutos regulan el prodigio?