A mi buen amigo, que se fue a la playa dejándome en este desierto calcinada

A mi buen amigo, que se fue a la playa dejándome en este desierto calcinada

…que tanto gozar no es de las cosas que pueden durar. Boscan

Con estas palabras y otras como éstas me consuelo -no es cosa de empeñarse en el empeño-. Busco a Boscán. Pago el exceso aprendiendo a templar… Tú sabrás de eso, si supiste alcanzar la mar a tiempo. Pero no te reprocho. Sigamos al poeta -qué remedio-. Antes que tú y que yo compuso el gesto: Forzado es echar agua a tanto fuego. De “La guerra de los treinta años” 1989