Igual que me sostiene la tibia sensación de estar cayendo por la ladera dulce del otoño de mi vida, y acaricio despacio –como vuelan las hojas- mi cuerpo que ya lleva el olor de la tarde, así cae este poema en el papel dorado de tu carne y así –voluptuosa- su letra breve te acompaña.
De “Contradicciones, pájaros” 2000