Llorad, piedras, mi dura maladanza: es de otro la mies de mi labranza.
Siembro mi campo y otro la cosecha; cubre mis horas la fatiga en vano; es de otro el ave que mi sed acecha; sólo la pluma quédame en la mano. Otros calman la sed que me despecha; otros ascienden, yo desciendo al llano: llorad, piedras, mi dura maladanza: es de otros la mies de mi labranza.
Versión de Carlos López Narváez