No solamente en Broadway

No solamente en Broadway

Carta a J.R.J. Mínima aldea de muertos olvidada sino por ti y por mí colgados de los árboles -cipreses, claro- con los ojos muy abiertos entre terribles rascacielos entre el sueño de los vivos y el sueño de los muertos que no se encontrarán: dos paralelas…

Entre todos los tráfagos de todas esas actividades te fijaste en el viento que barre de las tumbas agrietadas la nieve

Prosiguen sin embargo las cuatro tapias concurridas fuera: la tapia del taxímetro la del paso elevado las del tranvía y el metro con su escolta de dorados & Cé mientras la alquimia de las losas y el polvo contemplamos: pobre pozo de muertos con campanas ahogadas por los timbres burócratas las bocinas silbatos y las excavadoras

Y aquí sí que no creo -se ha estrechado el nudo desde entonces, 1916, bastante- que valieran la pena como tú lo creíste la escasa yerba y la flor roja única que brotaban y de cuya hermosura infinita quedaba, según tú, la ciudad viva desterrada: el tiempo ha venido a decírmelo y mi soga, por más nueva, aún resiste.

1973