La hembra no tiene nada de notable sus plumas pasan del blanco al beige por gradaciones suaves
Ni por todo el oro del mundo me tomaría la molestia de examinar al macho y cuándo llega a toda su belleza. Prefiero a este respecto fiarme del testimonio de los nativos fieles
Estas aves a pesar de haber visto alguna de ellas en cautividad inspiran el deseo de perseguirlas en sus bosques natales
Pero para cazarlas, sorprenderlas, es del todo preciso ir vestido de gris. De “Estampas de Ultramar”