Te vistieron de gris con uniforme te dieron una chapa y una porra y saliste a la calle tan conforme con permiso oficial de armar camorra
dispuesto a demostrar todo lo enorme que es tu amor a la patria que en la gorra viene representada aquiliforme aunque en el fondo no es más que una zorra,
dejaste el azadón que hoy enmohecido dormita en el corral que abandonaste -se puede uno ganar bien el cocido sin trabajar-: aquel maldito traste áspero sucio feo retorcido no es como la pistola: ¡qué contraste!
Noviembre, 1969