Esta paz anodina

Esta paz anodina

A menudo me observo y aprecio en mí tu falta, un vacío que borra mi relieve, que pacta con los días esta paz anodina.

Entonces, nada pienso, nada sé. Te llamo alma, con un cuidado extremo. y escojo esta palabra para hacerte presente, para magnificar tu ausencia entre las cosas que han brillado en el centro de otras cosas menores y me ofrecen ahora su palidez, la cera derrotada de lo que tuvo vida.

Son las horas sin luz, los días sin asombro ni memoria, tiempo impávido, cuando las únicas noticias de mí son estos pobres mensajes de mi cuerpo, el que todo lo ignora, ese tibio volumen que avanza y parpadea cargado con la necia metafísica de su respiración. De “En la estación perpetua” 2000