Narcisos

Narcisos

(Narcissus poeticus)

Me indicó alguien que aquellas flores blancas crecidas entre juncos eran narcisos. En pleno mes de enero, florecían bajo el cielo nublado y la inclemencia.

Así pues, el narciso es la aterida flor que el invierno regala, pensé entonces, vencido por la literatura.

De vuelta a casa, con cuidado ritual –tal vez exagerando una fragilidad leída– formé un pequeño ramo y lo dispuse en un jarrón ingenuamente griego. Su perfume imponía una emoción sin forma, una reminiscencia débil de palabras de un poema donde ellos significan, inevitablemente, el yo, la incógnita en su nívea hermosura.

Pero esta mañana, al contemplar el ramo tras haberlo olvidado, no he visto flores literarias, fingidas, sino breves narcisos silvestres, y no he pensado nada, y me ha abrumado su inaudita delicia incontestable puesta sobre la mesa. De “Con el aire” 2004